El amor en los tiempos del cólera

La gente me ha aporreado la puerta de la biblioteca exigiendo que hablase sobre mi novela preferida, y yo que soy todo corazón (y bocaza también), he sucumbido a tanta presión. Así que, vámonos a Cartagena de Indias: El amor en los tiempos del cólera de don Gabriel García Márquez, mi Dios.literatura-ficcion-literario-libros-22520-MLM7742298549_012015-Y

Al poner en marcha este caótico proyecto me sorprendió cuántas personas que me conocen dieron por supuesto que el primer libro sobre el que iba a hablar sería de García Márquez. Igual soy un poco pesadina recomendando a todo el mundo El amor en los tiempos del cólera (lo sé, cargo un poco con el apostolado que hago sobre determinadas novelas), pero no recuerdo ni una sola vez que al destinatario de tal recomendación no quedara satisfecho, es más, muchos lectores emperdenidos que no pueden con Cien años de soledad acaban contagiados por el cólera. No digo nada, siempre defiendo que para gustos los colores, yo no puedo acabar Ulises de Joyce y aquí estoy vivita y bloqueando, cualquier día viene el rey y me quita el título de filóloga por hereje.

Si eres virgen a la hora de afrontar esta lectura abandona esta entrada, no sabes la suerte que tienes al enfrentarte a esta historia como una novia de las de antes a la noche de bodas, y te apuesto que será una luna de miel como las de Sabina y Chavela.

Fermina Daza y Florentino Ariza son dos jovenzuelos que se encuentran un día por casualidad y protagonizarán “la más grande historia de amor jamás contada” que diría un publicista de la época dorada del cine clásico.
Ella es una casi niña hija de emigrante español que ganó su fortuna a golpe de pezuña de mula. Él un bastardo humilde con un corazón que no le cabe en el pecho. Un telegrama propicia la debacle que para sus vidas supone el conocerse y aquí comienza el romance: serenatas de violín a favor del viento en el cementerio de los pobres, extensas esquelas de amor por parte del novio, una casta pasión juvenil cicateada por el secreto, que se ve interrumpida por la autoridad del padre que no ve justo haber trabajado tanto (y de tantas maneras sospechosas) para que la niña se le case con un muerto de hambre.

La figura de Florentino Ariza produce en mí una ternura que los más de 20 años que hace que leí por primera vez el libro no han atenuado, es tan grande la compasión que siento por ese muchacho delgado, feucho, vestido con los trajes ajustados del padre que lo abandonó, como el orgullo que me asalta cuando se convierte en un hombre de provecho, y hasta pintón, propulsado por la fuerza de ese amor épico. Mucho me cuesta ponerle la cara de Javier Bardem, (interpreta a Ariza en la adaptación al cine de 2007) a mi Florentino porque por más que lo miro y remiro no me da pena, me produce otras sensaciones, pero este no es el sitio para hablar de ellas.

Fermina es tal como la describe don Gabriel “una gacela” que como tal en un momento determinado presurosa abandona a su suerte a ese muchacho, que la quiere tanto que sufre los síntomas del mismísimo cólera, ella vive su vida cómodamente ajena al tormento que su presencia en el mundo, que su matrimonio ventajoso, que sus hijos, que toda su existencia infringe sobre Florentino.

El padre, un viaje y la distancia consigue separarlos y cada uno sigue su vida, rodeados de personajes que ya son míticos en la literatura: con el marido de Fermina, Juvenal Urbino, al frente (desde hace unos años lo visualizo con la cara de Benjamin Pratt, el único de la versión cinematogáfica que me cuadra) y su loro, puñetero loro.
Tránsito Ariza, la madre abandonada de la que Florentino ha debido de heredar esa manera tan incondicional de amar.
Las múltiples amantes de Florentino, esas pajaritas de la noche a las que permite que le templen la carne pero no el alma, su ser es de Fermina, pero el cuerpo es débil y las noches largas (“y en esas horas manda el corazón”)
El tío León, su mentor en la vida y su tocaya Leona otro símbolo de lo que pudo ser y no fue.
La prima Hildebranda Sánchez, la tía Escolástica que les hace de alcahueta, el río, el faro, el burdel.
Todo el universo de esta novela atrapa una y otra vez.

Una vez leí que para García Márquez esta era su novela preferida porque es “la vida misma”, “la novela de amor que tanto había anhelado escribir desde hacía tantos años”, mientras que Cien años de soledad es una novel mítica. Parte de la historia de los años del cólera está inspirada en el comienzo de la relación de los padres del propio autor tal como cuenta en su autobiografía Vivir para contarla, si os gusta el autor colombiano también os la recomiendo, sobre todo a los compañeros periodistas porque sus inicios en la profesión no tienen desperdicio…ya me estoy yendo por los cerros de Úbeda, con Gabo me pasa siempre.

Qué más decir, o callar, para no fastidiaros el mágico final. Viajaréis por Europa, pasaréis el bochorno colombiano, viviréis los primeros años del siglo XX, estaréis invitados a Juegos florales, banquetes de gala y entierros. Pero sobre todo sentiréis mucha envidia, quién no querría experimentar un amor como el de Florentino Ariza, que es capaz de esperar 53 años, 7 meses y once días para conseguir a la mujer de su vida.

Fuente de la cita: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/20/actualidad/1398019688_432401.html

El amor en lo s tiempos del cólera, Gabriel García Márquez, Editorial Bruguera, Barcelona 1985.



Anuncios

One thought on “El amor en los tiempos del cólera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s