Hoy estoy muy cruzada: Desayuno con diamantes

Hoy estoy muy cruzada, no tengo ganas de escribir, ni de salir, ni de vivir, ni de nada y loPortada desayuno con diamantes más grave de todo, amigos , no tengo ganas de leer, y cuando eso ocurre me entran los siete males, tengo miedo, si pierdo las ganas de leer qué me queda, qué hago con mi vida estructurada en torno a las páginas de un libro…cuando esto me sucede intento sanar mi alma , empezar poco a poco a interesarme por la vida otra vez y entonces veo  Desayuno con diamantes, manías que tiene una, es como cuando tienes resaca y te recomiendan que comas lo que te pida el cuerpo, pues mi mente me pide en esta mañana a gritos que vea a la Hepburn cantando Moon River.

Voy a iniciar en Mi caótica biblioteca un viaje curativo cinematográfico que me permita volver a manejar fuerte el timón de este blog, la primera parada de este periplo va a hablar sobre un batiburrillo entre el libro de Capote  y la película, sin fechas, ni directores, ni wikipedia (bueno, igual tengo que entrar a ver cómo se escribe Peppard que no lo tengo muy claro), ni obleas (por no decir hostias) en vinagre.

Holly Golightly es una puta (nada de paños calientes que ya somos mayores, perdonadme pero hoy no estoy de humor para eufemismos) con la cara de Audrey Hepburn  y vive en Nueva York en un edificio la mar de entretenido a donde llega un nuevo vecino. Estoy pensando que voy a centrarme en  la peli porque en la novela el escritor tiene la cara de  Capote y por las fotos era una especie de solterona inglesa al estilo del Paul Mccartney actual y eso francamente no me levanta mucho el ánimo, vamos a por George Peppard/Paul Varjak y su torso desnudo que siempre da vidilla. Retomo: llega un escritor, Paul, con el que comienza a tener una amistad peculiar,  es interesante ver como  la pareja vive del cuento, ella de su físico, él también. Holly cuando tiene un día malo va a desayunar viendo el escaparate de Tiffany´s, las joyas la reconfortan, cuando ves la imagen de la frágil Holly  mirando el escaparate de la joyería con un croasán (no tiene pinta Audrey de haberse comido muchosAudrey con el croasán bollos en su vida, la verdad) también se te contagia un poco ese remonte. La frivolidad que manifiesta la protagonista está cimentada sobre una infancia desgraciada y un matrimonio prematuro, escapó de todo eso pero el pasado la persigue. Paul era un prometedor escritor pero se quedó en una sola obra, y ahora vive de mujeres de mediana edad, muy bonito Paul. Las vidas de estos dos se cruzan y tras fiestas locas en plan camarote de los hermanos Marx, carreras cinematográficas truncadas y un gato sin nombre sus existencias mejoran, y este es el motivo por el que cuando estoy torcida veo Desayuno con diamantes, porque espero mejorar también de lo mío, chis pun.1.Beso final

Nada de deberes para lectores caóticos, hoy es domingo  y si yo no trabajo vosotros tampoco, podéis seguirme si tenéis humor por este maratón de películas para sanar.

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