Risoterapia: Gordos de Sánchez Arévalo

Si Gordos la película de Daniel Sánchez Arévalo no me levanta la moral y regreso al redil 6.Gordos portada igual resulta que soy un caso perdido para la causa de las letras.

La recuperación que persigo con este festival privado de cine reparador en todas sus variantes cobra más sentido en esta película donde una terapia para gordos es el centro de la acción, quizá debería yo buscarme un grupo para lectores que ya no leen. Los integrantes de la terapia son un CSI a la española que se come la ovejita del Belén, Fernando Albizu, grande en toda la extensión del adjetivo), un showman tele vendedor, Antonio de la Torre (que se merecía el Goya aunque solo fuera por engordar y sobre todo después adelgazar 45 kilos), una nueva cristiana ansiosa por cambiar, una trabajadora freelance que echa de menos a su novio ausente y el psicólogo que los dirige, Roberto Enríquez, que tiene muchos trapos que lavar en casa con su señora embarazada Verónica Sánchez. Todos llenan las insatisfacciones de su vida con comida y para que sepamos de dónde viene tanta desgracia nos cuentan sus peripecias hilarantes. La monjita come bollos (como la llama el personaje de Antonio de la Torrre) tiene un novio que la acorrala a comer y no está de 6.Gordos posteracuerdo con su terapia hippy, consigue adelgazar sobre todo porque convence al reacio sujeto para se acueste con ella, las escenas te arrancan la carcajada (el crucifijo fosforito, qué acierto), el personaje del novio interpretado por Raúl Arévalo (este sí se llevó el Goya) está muy bien construido: es más antiguo que el hilo negro y quiere respetar a su novia, pero el cabroncete estropea las máquinas que arregla en una sala X para volver y disfrutar de las muchachas, esa hipocresía está muy bien reflejada en la actuación de Arévalo.  Pero de entre todos lo 6.Antonio de la Torrepersonajes el que mas me gusta y con el que hoy precisamente hoy domingo de sequía lectora más me identifico es con el personaje de Antonio de la Torre como el egocéntrico Enrique, y su famosa frase (al  menos para mí) “qué pereza”, le da pereza vivir, pereza escuchar a sus compañeros en el trauma glotoneril, pereza acostarse con la mujer que vive (entre otras cosas porque es gay o quizá como dice él en el fondo un hetero, es un lío), la historia de cómo inició su vida sexual es de un brillantez y originalidad como pocas veces he visto, oído y reído.

Gordos es una película coral para mí de lo mejorcito que en comedia se ha hecho en este país en los últimos años, a través de la risa nos cuenta los dramas que toda esta jauría humana con gula vive, y a pesar de lo que dice Enrique, no da pereza verla, yo lo he hecho tantas veces que podría representar todos los papeles, mal, pero podría. A ver si la risa me agarra por el pescuezo y me devuelve al redil lector.

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