Música para feos de Lorenzo Silva

Mónica sale  a lo loco por las calles de Madrid a golpe de gin tonics y músicasilva-musica-para-feos--490x578--490x578 de Tino Casal para olvidarse de sí misma, en ese momento de desenfreno y euforia etílica lo ve acodado en la barra de un bar, es Ramón, es una historia de amor  que comienza en un bar de la Glorieta de Bilbao.

“Era moreno, de cabellos y tez, y conservaba el pelo, que llevaba muy corto. Vestía sin pretensiones de ninguna clase, unos vaqueros gastados y una camisa blanca remangada, desabrochada lo justo para no parecer un rufián. Le eché a bulto unos cuarenta y cinco, lo que me hizo sentir una punzada que en seguida ahogué: ni penurias ni errores pasados tenían ninguna cabida en aquella noche irresponsable.”

Mónica tiene 29 años y no está contenta ni con su trabajo ni con su vida sentimental, inexistente, decide aturdirse un viernes por la noche saliendo de juerga con la idea de olvidarse de todo, pero como suele ocurrir las penas aunque las intentes ahogar en alcohol las hijas de puta flotan (lo dice el chiste, no yo). La intrépida juerguista no lo está pasando muy bien cuando ve un hombre que no está del todo mal y decide que igual le arreglaba noche, se lanza e intenta ligárselo. Ramón como se llama el objeto de su etílico deseo la acompaña a casa pero declina su invitación a la última copa (eufemismo de revolcón de una noche), aunque le da su móvil para que cuando Mónica se serene lo llame. La reacción del cuarentón Romeo supone en un primer momento una puñalada para la autoestima de Mónica, pero algo en su interior le dice que merece la pena intentar volver a quedar con él y se duerme con una sonrisilla en la boca, y no solo por la ginebra.

bilbaoLos protagonistas del romance tienen cada uno sus propias cargas, ella es periodista (una losa como otra cualquiera) y arrastra la pena  un amor desgraciado, Ramón tiene 45 años y no quiere hablar ni de su pasado ni de su presente, la forma en que el autor nos da con cuentagotas los detalles del misterioso amante es un aliciente más para leer Música para feos. Desde su primer encuentro estos dos escépticos se dejan llevar por un idilio  que va a cien por hora y que ni siquiera la distancia puede apagar.

La banda sonora que Lorenzo Silva hace que bailen los dos amantes y que propicia que se vayan enamorando hasta las trancas es un personaje más de la novela: Amy Winehouse, Zella Dey, Pink Floyd, Franco Battiato, Rammstein…con las letras de estos y más intérpretes vamos avanzando en esta relación de corte moderno que se desarrolla a través de sms, wassaps y Skype.

Con un estilo ligero y rápido como es habitual en Lorenzo Silva vemos  como Mónica y Ramón se van desprendiendo de las corazas  que dan la edad y los desengaños y se dejan arrastrar por su amor de película con un BSO de lujo.

«Somos feos, pero tenemos la música.»


Música para feos, Lorenzo Silva, Ediciones Destino, 2015

Imagen: todosobremadrid.com

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