Pasado perfecto de Leonardo Padura

El flamante nuevo Premio Princesa de Asturias de Las Letras, LeonardoPasado perfecto Padura, ha llegado a Mi caótica biblioteca, para quedarse, con Pasado Perfecto bajo el brazo.

El teniente investigador Mario Conde amanece el primer sábado del año 1989 con una resaca mortal y una insistente llamada de su jefe, el Viejo, que le comunica la desaparición de un pez bien gordo,  Rafael Morín jefe de empresa del Ministerio de Industrias, por lo que con mucho dolor de corazón y de cabeza tiene que arrastrarse como puede y comenzar a buscarlo. Lo curioso del caso es que el hombre desaparecido es un antiguo conocido de Conde con el que fue al instituto y al que le envidiaba sobre todo la mujer, la “plena, maciza e inquietante” Tamara. Acompañado del sargento Manuel Palacios el investigador procederá a buscar pistas interrogando a todos lo que tuvieron que ver con Rafael,  con su deseable mujer a la cabeza de la lista.

Debido a su relación con el desaparecido, Conde nos cuenta en primera persona de forma evocadora y sentimental sus años de Preparatoria con su amigo el Flaco (del que sigue siendo íntimo y al que acompaña en su invalidez y borracheras), el Conejo, o Dulce. Rememora el teniente lo que querían ser los componentes de esa pandilla juvenil y en lo que se han quedado,  hace Mario Conde  hincapié en la distancia que les separaba de la parejita perfecta que formaban Rafael y Tamara.  Mario mira con nostalgia al joven ambicioso que fue, que quería escribir y terminó convirtiéndose en policía, quizás esté a tiempo de lograrlo…

El vocabulario pleno de cubanismos sabrosones y las descripciones certeras y precisas nos llevan a una Habana invernal (dentro de lo invernal que puede ser la capital cubana, a un sueco le daría risa y a una asturiana también) con unos  personajes definidos de forma magistral que viven en un  ambiente triste y decadente pero no exento de humor. Mario Conde tiene 34 años pero parece por su forma de conducirse y autoanalizarse que está al final de su vida, se le nota pesimista y hasta derrotado,  aunque las mujeres le siguen gustando, muerto del todo no está como se puede observar en las descripciones pormenorizadas que nos ofrece del sexo femenino.

“[…] tenía los muslos velludos, con unos leves remolinos en ascenso y trató de detener el otro remolino, el que ascendía por su imaginación. La mujer tenía entre veinticinco y treinta años, los ojos grandes y negros y la boca carnosa y amplia de mulata bien hecha, tanto que, incluso despeinada y sin maquillaje, al Conde le pareció decididamente hermosa”

“Los ojos son dos almendras pulidas, clásicas, un poco humedecidas. Justo lo necesario para sugerir que en verdad son dos ojos y hasta pueden llorar. El pelo, artificialmente rizado, le cae en un mechón de espiral sobre la frente y casi se traga las cejas gruesas y tan altas. La boca trata de sonreír, de hecho sonríe, y los dientes de animal saludable, blancos y deslumbrantes, merecen el premio de una risa total. No parece tener treinta y tres años, piensa él frente a su antigua compañera de estudios. Nadie diría que hubiera parido nunca, todavía puede ensayar unos pasos de ballet, aunque ahora se ve más dueña de su belleza profunda: es plena, maciza, inquietante, en la cumbre de sus encantos y sus formas.”

Estas descripciones de los personajes con los que se cruza el protagonista de Pasado perfecto, los lugares donde viven y trabajan,  las comidas frugales u opíparas, los encuentros sexuales postergados durante muchos años y una trama que se va resolviendo  poco a poco por las calles de la Habana, con mucho compañero para arriba y mucho compañero para abajo, y mucha ironía, conforman una novela negra rica, intrigante yLeonardoPadura decadente que te deja con ganas de más. Tengo una buena noticia: hay más. El Mario Conde de Padura dará mucho que hablar en la novela negra desde su primera aparición en 1989, ha continuado campando este habanero de pro por la obra literaria del último Premio Príncipe de Asturias, perdón Princesa (si el padre de la niña se equivoca es normal que nos equivoquemos los demás). Yo de momento ya tengo en pendientes Vientos de Cuaresma, la segunda aventura del teniente Conde, a veces los Premios te traen cosas buenas, en este caso Leonardo Padura es un hallazgo excelente, excitante y extraordinario.

Deberes para lectores caóticos: ¿Conocíais al autor cubano? ¿Habéis leído algo de él que me recomendéis?

 

 


Pasado perfecto, Leonardo Padura, Tusquets Editores, 2010

Imagen: runrun.es

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9 thoughts on “Pasado perfecto de Leonardo Padura

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