La casa de Bernarda Alba

Al hablar sobre Yerma me ha acorralado la idea de que el tema se queda cojoLa casa de bernarda alba libro sin La casa de Bernarda Alba: las apariencias, la honra, el qué dirán, las mismas cantinelas de siempre de la España profunda que alguna vez dejaremos atrás de manera definitiva, crucemos los dedos.

Bernarda se queda viuda por segunda vez a los 60 años e impone sobre su universo exclusivamente femenino un aislamiento total de 8 años con la excusa del luto, a ella le da igual pero sus hijas ven como se les va la vida tras los crespones negros. Cinco son las hijas de Bernarda: Angustias de su primer marido y con 39 años ya (una vieja decrépita para la época, gracias a Dios hoy nos consolamos con que los 40 son los nuevos 30), Magdalena, Amelia, Martirio y Adela son las hermanas que completan el paisanaje de esa prisión de velos negros. Si el ambiente en la casa ya estaba viciado con el futuro de 8 años negros como el olvido, la hermana mayor, Angustias, atrae con sus dineros a un mozo joven y guapo, Pepe el Romano, lo que pone a funcionar el ventilador de la envidia. La que pasa a la acción en el drama es Adela que atrae al pretendiente ajeno a su cama, bueno más bien al establo, lo que desencadena el conflicto definitivo. Solo mujeres aparecen en La casa de Bernarda Alba, la familia está acompañada por las criadas con Poncia como mano derecha y alcahueta, que se encuentra en el medio de todos estos líos propiciados por el estrés del encierro. Lo que induce a Bernarda a ser tan…cabrona… es el odioso qué dirán, no le importa que sus hijas pierdan sus vidas, ella ya la ha vivido pues que se fastidien. El dinero y la diferencia entre clases tienen vital importancia en la trama de la obra ya que por interés se mueve el único hombre que se acerca a la casa de Bernarda, pero solo se insinúa nunca aparece en escena.

bernarda peliEn 1987 se adaptó al cine La casa de Bernarda Alba dirigida por Mario Camus con un plantel de leonas de la escena española: la que empuñaba el bastón de Bernarda era la mítica Irene Gutiérrez Caba, majestuosa en su luto y en su estricta manera de llevar su casa como le da la real gana, Florinda Chico hizo de la criada  Poncia con su habitual cercanía y humanidad lo mismo valía para un roto que para un descosido, las hijas por los extremos de edad fueron interpretadas por la siempre eficiente Enriqueta Carballeira como Angustias y la reina de los 80 en el cine español, Ana Belén, como la rebelde Adela. Es un tesoro esta película con interpretaciones que se quedan para la historia de nuestro cine.

La casa de Bernarda Alba fue escrita en 1936 aunque no se pudo ni publicar ni estrenar hasta 1945, no es de extrañar, atreverse en esos años a criticar las convenciones sociales establecidas no hizo que al escritor granadino las editoriales le aporrearan la puerta, por desgracia el asesinato de García Lorca puso fin a una carrera en ascenso y a un talento sin igual.

Como muestra aquí un botón:

ADELA .— ¿Qué dices?

LA PONCIA.— Lo que digo, Adela.

ADELA.— ¡Calla!

LA PONCIA .— ¿Crees que no me he fijado?

ADELA.— ¡Baja la voz!

LA PONCIA.— ¡Mata esos pensamientos!

ADELA.— ¿Qué sabes tú?

LA PONCIA.— Las viejas vemos a través de las paredes. ¿Dónde vas de noche cuando te levantas?

ADELA.— ¡Ciega debías estar!

LA PONCIA.— Con la cabeza y las manos llenas de ojos cuando se trata de lo que se trata. Por mucho que pienso no sé lo que te propones. ¿Por qué te pusiste casi desnuda con la luz encendida y la ventana abierta al pasar Pepe el segundo día que vino a hablar con tu hermana?

ADELA.— ¡Eso no es verdad!

LA PONCIA.— No seas como los niños chicos. ¡Deja en paz a tu hermana, y si Pepe el Romano te gusta, te aguantas! (ADELA llora) Además, ¿quién dice que no te puedes casar con él? Tu hermana Angustias es una enferma. Esa no resiste el primer parto. Es estrecha de cintura, vieja, y con mi conocimiento te digo que se morirá. Entonces Pepe hará lo que hacen todos los viudos de esta tierra: se casará con la más joven, la más hermosa, y esa serás tú. Alimenta esa esperanza, olvídalo, lo que quieras, pero no vayas contra la ley de Dios.


La casa de Bernarda Alba, Mario Camus, Paraíso Films, España, 1987.

La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca, Espasa Libros.

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