Siempre vuelvo a Manderley

Ver una película por enésima vez es como reunirse con las amigas del cole, se cuentan siempre las mismas historias, se hacen idénticas bromas y hasta ocupamos en la mesa el mismo lugar con la compañera de pupitre como si fuese una promesa. Vuelves a casa con un buen sabor de boca, con la seguridad de que hay cosas que no cambian nunca y que efectivamente tu patria son tus amigas.

Aquellas horas con las otras 22 vestidas con un mandilón blanco (nada de “babis”, amiguinas, que ya tenemos una edad), las peleas, las trastadas y el repaso de todo aquello te traslada allí otra vez, a esquivar las tizas voladoras, a jugar al patio a la goma (si eres la más alta siempre escoges primero), a pelearse por sacudir el borrador o leer la poesía  a la Virgen, por qué será que a mí nunca me dejaban recitar aquella que decía:

Como soy tan pequeñita

y tengo tan poca voz,

solo puedo decir:

¡viva la madre de Dios!

Un misterio, oye, pero ahora cuando quedamos y ya llevamos unas sidras me subo a una silla y declamo como una orate, no hay que quedarse nada dentro que crea callo.

Este fin de semana soleado lo he invertido en quedarme en casa con mi portátil, el trabajo, y también en una reunión bucle con mis viejas amigas de las películas del TCM, qué haría yo si este canal, comencé con una ochentera Melanie Griffith y su cardado en Armas de mujer, continué por más de cuatro horas con la incombustible Cleopatra y ese momento histórico cinematográfico cuando los dos trenes de mercancías Taylor y Burton chocaron y y surgió un romance efervescete de leyenda. Hoy ya, he tarareado Cantando bajo la lluvia y vuelto a Manderley, siempre vuelvo, con Rebeca y mi amado, adorado, idolatrado Laurence Olivier.

Melanie, Liz, Debbie y Joan son cuatro amigas que nunca fallan, sé todos sus gestos de memoria, los diálogos y sigo riñéndolas cada vez que meten la pata aunque al final las perdono porque como son pelis clásicas terminan bien, son amigas de las de toda la vida que aunque tardes años en verlas en el momento en que coincides se vuelve a recrear ese estado único, vuelves a vivir en el mundo que compartiste y estás tan agustito que no las quieres dejar marchar…bueno, Mary Paz, Silvia, Sonia, Natalia, Mary Fé, Irene, Marta… ¿cuándo montamos la próxima? porque con las otras, las cinematográficas, no hay tantos problemas de agenda, que parecemos Obama para buscar un hueco, y no tenemos por qué quedar en Manderley con la Gascona ye suficiente y más adecuado, por el tema sidra más que nada.


Foto: Hooked on Houses

 

 

 

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