Cuando conocí a Dory

Hay que hacerse con un niño para ver las pelis de animación….noooooo, no es necesario, ya hace mucho tiempo que podemos presumir de ver dibujinos sin que te tachen de infantil, mi abuela Lucía se persignaba siempre que recaía con los Simpson: _ Ay nena, ya estás otra vez con esos muñecos amarillos de solo cuatro dedos, ¡con lo mayor que eres!

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