Frankenstein me ronda

Dicen las malas lenguas que siempre tengo pretendientes raros, o al menos peculiares, si alguno lee esto que conste que que no escribo desde el rencor, simplemente es lo que comentan mis amigos, lo harán desde el cariño para que yo no tenga la culpa de que el tema no cuaje, pero os defiendo, que lo sepáis. Esta aclaración resulta necesaria porque el más raro de todos mis ligues es el último: Frankenstein me corteja. Para mí que este va a hacer buenos a todos los demás. Continue reading “Frankenstein me ronda”

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La casa de Bernarda Alba

Al hablar sobre Yerma me ha acorralado la idea de que el tema se queda cojoLa casa de bernarda alba libro sin La casa de Bernarda Alba: las apariencias, la honra, el qué dirán, las mismas cantinelas de siempre de la España profunda que alguna vez dejaremos atrás de manera definitiva, crucemos los dedos.

Bernarda se queda viuda por segunda vez a los 60 años e impone sobre su universo exclusivamente femenino un aislamiento total de 8 años con la excusa del luto, a ella le da igual pero sus hijas ven como se les va la vida tras los crespones negros. Cinco son las hijas de Bernarda: Angustias de su primer marido y con 39 años ya (una vieja decrépita para la época, gracias a Dios hoy nos consolamos con que los 40 son los nuevos 30), Continue reading “La casa de Bernarda Alba”

Teatro, lo mío es puro teatro

El otro día leyendo El malentendido en el estupendo Otro blog sobre libros me di cuenta de teatroque nunca hablo sobre teatro y me fascina, conmigo la escena española se ha perdido una gran actriz, por lo de grande sobre todo. Me lancé a recitar El Tenorio en casa ajena, algo que me encanta y hago más veces de las que debiera (como lo de cantar copla, debilidades que tiene una):

“¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro de tu hidalga compasión o arráncame el corazón, o ámame, porque te adoro.”

Tengo que pedir excusas al blog amigo por hacer uso de su sitio para dar rienda suelta a mis chifladuras, aunque podía haber sido peor y podía haberme soltado con aquello que decía:

“Como soy tan pequeñita y tengo tan poca voz solo puedo decir viva la madre de Dios”

La típica espinita o trauma infantil que llevo a cuestas porque nunca me dejaban recitarla a mí en las Flores de Mayo de mi colegio, por motivos evidentes: mi voz que no es poca y mi tamaño que no es pequeño.

Después de abrir el cajón de mierda voy a cerrarlo hasta otro día y a hablar por fin del teatro y de uno de mis autores preferidos: don Federico García Lorca y su  Yerma de 1934. Yerma se casa joven sin estar enamorada pero sí ilusionada con la posibilidad de tener hijos, la desesperación con la que vive cuando pasa el tiempo y no consigue quedarse embarazada es angustiosa, las soluciones peregrinas y fatales en las que se embarca para conseguir engendrar tienen  consecuencias dramáticas. He tenido la suerte de verla en el teatro Campoamor ya hace muchos años representada por una compañía andaluza y fue una experiencia inolvidable, la pena es que con tanta mudanza no sé donde está mi álbum de recortes y no puedo ser más precisa a la hora de hablar de la representación, pero recuerdo el estupor de la chica de 20 años que era yo sentada en el mítico teatro de mi ciudad y aunque esos sentimientos estaban muy lejos de lo que yo era conseguí comprender la pena de la protagonista gracias a un texto evocador.

VIEJA – Y con tu marido…
YERMA – Mi marido es otra cosa. Me lo dio mi padre y yo lo acepté. Con alegría. Esta es la pura verdad. Pues el primer día que me puse novia con él ya pensé… en los hijos… Y me miraba en sus ojos. Sí, pero era para verme muy chica, muy manejable, como si yo misma fuera hija mía.
VIEJA – Todo lo contrario que yo. Quizá por eso no hayas parido a tiempo. Los hombres tienen que gustar, muchacha. Han de deshacernos las trenzas y darnos de beber agua en su misma boca. Así corre el mundo.
YERMA – El tuyo, que el mío no. Yo pienso muchas cosas, y estoy segura que las cosas que pienso las ha de realizar mi hijo. Yo me entregué a mi marido por él, y me sigo entregando para ver si llega, pero nunca por divertirme.
VIEJA – ¡Y resulta que estás vacía!
YERMA – No, vacía no, porque me estoy llenando de odio. Dime: ¿tengo yo la culpa? ¿En preciso buscar en el hombre al hombre nada más? Entonces, ¿qué vas a pensar cuando te deja en la cama con los ojos tristes mirando al techo y da media vuelta y se duerme? ¿He de quedarme pensando en él o en lo que puede salir relumbrando de mi pecho? Yo no sé, ¡pero dímelo tú, por caridad!

En 1998 se hizo una adaptación al cine de Yerma con Aitana Sánchez Gijón como protagonista y el gran Juan Diego como el marido mayor y triste. La pareja hace un trabajo sutil y lleno de poesía ella en su desesperación él en su estoicismo.

Aunque casi siempre leo novelas el teatro me tira porque lo mío al fin y al cabo es puro teatro.

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Yerma, Federico García Lorca, Editorial Cátedra, 2007.

Yerma, Pilar Tavora, Artimagen Producciones S.L, España 1998

Fragmento de Yerma: http://fragmentosdeliteratura.blogspot.com.es/2010/11/yerma.html